Todos los días tengo que lidiar con la gente en el subte. Como no nací en Buenos Aires, desde el primer momento en que usé este medio de transporte fui muy observador de lo que pasaba allí adentro. Ahora, tengo que viajar en subte de lunes a viernes y realmente he observado algunos fenómenos propios de este medio de transporte. Al margen de los apretones de la hora pico, que tengo que soportar los días en que el despertador no me levanta, pude ver el fenómeno de las pseudo carreras. Estas pseudo carreras, se desatan cuando hay que hacer una combinación entre dos estaciones. Las personas parecen ser poseída por alguna fuerza sobrenatural que las obliga a apurar el paso, así comienza una reacción en cadena. Nadie sabe por qué se apuran. Tal vez algunos se apuren para llegar a sus tristes trabajos otros, para estar rápido en sus inmundas casas, donde se pondrán a lavar los platos sucios de la noche anterior, que todavía están en el lavaplatos. Otro fenómeno es el de la gente que viaja con cara de culo. Parece que cumplen alguna ordenanza extraña que impone que hay que viajar con cara de pocos amigos. Es como si hubiera un cartel parecido al famoso: “no asome los brazos por la ventanilla” , pero que dijera: “ por favor, denos su mejor cara de culo durante este viaje”. Si vinieran los alegres teletubies caminando contentos por la calle y bajaran a tomar el subte, se agarrarían del caño que está sujeto al techo y mirarían alrededor suyo con una cara de culo profesional.
El otro día, mientras caminaba por los pasillos se me ocurrió una idea: ¿por qué no cambiar las escaleras por toboganes de color amarillo? Imagínense la gente, de un día para el otro, en medio de su frenesí de rutina, se topan con que no hay más aburridas escaleras, en su lugar, los esperan simpáticos toboganes amarillos. Y no habría otra forma de pasar que la de deslizarse por el tobogán esto, es en las escaleras descendentes. El problema estaría en las ascendentes, deberían ser escaladas, tal vez algunos necesitarían la ayuda de otra persona. El subte se convertiría en un medio de transporte para gente aventurera. No habría personas pidiendo monedas en los escalones; porque no habría escalones. La población minusválida estaría encantada a primera vista con la medida, pero después de bajar por la rampa amarilla, se darían cuenta que en algún lugar de los pasillos hay un tobogán de subida y se convertiría en un problema para ellos. Muchos quedarían atrapados en las redes de túneles y desarrollarían vidas subterráneas nunca antes planificadas, encontrándoles nuevos sentidos a sus vidas. En este momento, estoy redactando una carta de puño y letra hacía la empresa que maneja la red de Subterráneos.
Escucho que se habla mucho de la inseguridad últimamente, pero no escucho nada sobre los que padecemos las tremendas caras de culo subterráneas en el día a día. Uno nunca sabe de qué es capaz una persona con cara de culo.
El otro día, mientras caminaba por los pasillos se me ocurrió una idea: ¿por qué no cambiar las escaleras por toboganes de color amarillo? Imagínense la gente, de un día para el otro, en medio de su frenesí de rutina, se topan con que no hay más aburridas escaleras, en su lugar, los esperan simpáticos toboganes amarillos. Y no habría otra forma de pasar que la de deslizarse por el tobogán esto, es en las escaleras descendentes. El problema estaría en las ascendentes, deberían ser escaladas, tal vez algunos necesitarían la ayuda de otra persona. El subte se convertiría en un medio de transporte para gente aventurera. No habría personas pidiendo monedas en los escalones; porque no habría escalones. La población minusválida estaría encantada a primera vista con la medida, pero después de bajar por la rampa amarilla, se darían cuenta que en algún lugar de los pasillos hay un tobogán de subida y se convertiría en un problema para ellos. Muchos quedarían atrapados en las redes de túneles y desarrollarían vidas subterráneas nunca antes planificadas, encontrándoles nuevos sentidos a sus vidas. En este momento, estoy redactando una carta de puño y letra hacía la empresa que maneja la red de Subterráneos.
Escucho que se habla mucho de la inseguridad últimamente, pero no escucho nada sobre los que padecemos las tremendas caras de culo subterráneas en el día a día. Uno nunca sabe de qué es capaz una persona con cara de culo.
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